La Fundación CEPAIM lanza una campaña promoviendo la implicación de los hombres contra la violencia de género

Para erradicar la violencia de género es necesario que los hombres adquieran un compromiso firme y diario con las mujeres durante los 365 días del año.

La participación masiva de hombres en el 8 de marzo no es significativa de su implicación en la lucha por la igualdad. De hecho, el número de hombres a los que les ocupa esta problemática es todavía muy bajo, lo que supone un fuerte contraste con otras luchas sociales en las que los varones sí participan.

La adquisición de dicho compromiso pasa por prácticas cotidianas que atienden a un cambio de valores que favorezcan la renuncia de privilegios masculinos. Los hombres han de ser capaces de darles a las mujeres una mayor importancia de la que actualmente les dan, escuchar con mayor atención lo que tienen que decir, valorarlas más, hacer un mayor esfuerzo por satisfacer sus necesidades y deseos, aumentar el tiempo y la energía destinado a realizar trabajos domésticos (aquellos que no se pagan y que sustentan la vida), renunciar a los papeles de protagonista, renunciar a una parte importante del «tiempo para sí» en pro de cuidar más, renunciar a tener la razón, a «salirse con la suya» en las relaciones con las mujeres.

Para cumplir de una manera real con estos compromisos es vital que los hombres dejen de lado la autocomplacencia e incorporen una mirada autocrítica como hombres, que se pongan las gafas violetas para mirar cómo se relacionan con las mujeres y cambiar los hábitos a través de los cuales reproducen la desigualdad.

Sería interesante que las mujeres cercanas a los hombres firmantes del manifiesto mostrasen su percepción de ese cambio al cabo de un año, evitando así que muchos hombres se hagan visibles en el compromiso extrayendo un beneficio social por ello y luego en el día a día no estén dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para cambiar.

Campaña #soy365

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